¿Por qué? Porque Todos sabemos que somos sólo una parte muy pequeña de un vasto proceso impersonal. Al arrancar el velo de lo personal, descubrimos una objetividad radical que nos libera, ahora mismo, a participar conscientemente en el nivel más alto de ese proceso, que es la evolución de la conciencia misma.
El punto de vista impersonal nos revela que el YO el INDIVIDUO separado de sentido, o el ego, no es más que una ilusión de la singularidad, el momento creado por el momento a través de nuestro hábito compulsivo de personalizar casi cada pensamiento, sentimiento y sensación que tenemos. La verdad es que la existencia humana nunca puede ser un asunto personal. La mayoría de los altos y bajos que atravesamos y compulsivamente la demanda como "mío" son en realidad terriblemente impersonal. Desde el punto de vista más grande, toda la existencia humana puede ser vista como parte de un proceso evolutivo o de desarrollo que se está moviendo hacia adelante en el tiempo.Nuestra propia experiencia personal de ese proceso en todas sus múltiples dimensiones-interior y exterior, burda y sutil-en última instancia, es una parte muy pequeña de un desarrollo infinito. Pensamientos y sentimientos que surgen en la conciencia individual refleja las estructuras emocionales y psicológicas o hábitos que poco a poco han desarrollado a lo largo de cientos de miles de años.
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