Visitante numero

viernes, 22 de abril de 2011

La dichosa Palabra

Las palabras pueden cambiar vidas. Cuando las pronuncias, 
dejas una huella en la memoria de quienes te escuchan. Dile 
a una persona “gracias” con una sonrisa, y alegrarás su día. 
Dile “no me importa” y lastimarás sus sentimientos.
Cuando pronuncias una palabra, es imposible volver atrás. No 
existe forma de borrar lo dicho. La huella quedó allí.
Dile “te amo” o dile “te odio”, no importa; no puedes cambiarlo. 
Si dañaste, intentarás reparar tus intensiones. Si animaste, 
qué alivio. La marca está hecha. Bendición o maldición, ya 
está.
¡Necesitamos mucha sabiduría para pronunciar palabras! Por 
ello, si no tienes nada bueno que decir, entonces no lo digas.
Pero si tienes algo bueno que decir, entonces por favor no lo 
calles.



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